domingo, 17 de octubre de 2010

à bientôt

Empiezo a recapitular las historias de los últimos días

Ahora, estamos en otoño, las hojas empiezan a caer y el frío vuelve a azotar mis sensaciones. Ya casi vuelve el invierno y con él, este ciclo se acaba. Siento una mezcla entre tristeza, alegría, añoranza y emoción. Presiento que estos tres meses que quedan, van a pasar muy rápido. Han sido tantas las experiencias vividas, tantos momentos hermosos y a la vez tristes, tantos lugares, personas, paisajes y recuerdos. Como en la película “amar, rezar y comer” he conjugado el primer y último verbo en todos los tiempos, hasta el punto de volverme inmune con los hombres e intolerante a ciertos platos.

Bueno, seguiré otro día escribiendo medio “poéticamente” sobre mi vida en Barcelona, hoy por hoy, voy a contar en resumen lo que ha sucedido este fin de semana. A medida que recuerde, iré contando “lo que ha pasado y no volverá” como dice la canción.

Ayer, como muchos otros días, paramos de nuevo en el Pipa, después de haber disfrutado de una gran cena en el cumple de Darío, que al final resultó español y no italiano y con 24 años y no 30 jajaja (no pregunten como fuí a parar allá, ni quien es Darío, eso después lo cuento) sólo puedo decir que estuvieron varios italianos y que descubrimos el verbo trocar: Cambiar una cosa por otra :)

Hoy, fue un día de trámites, primero teníamos programado el viaje para París, pero a Lucía le llegó un correo de Rayanair diciendo que nos cancelaban el vuelo, luego yo revisé y mi vuelo estaba confirmado. Después, iba yo sola a París y ahora resulta que voy con Gustavo, el hermano de Lucia que llega mañana acá a Barcelona.

Bastante complicado el asunto, pero conoceremos París, estaremos por tres días y Aloha

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